3 NOVILLEROS 3

   Los tres novilleros que abren el cartel de las corridas generales de la Aste Nagusia bilbaína 2015 estuvieron en el Club Cocherito de Bilbao el pasado 3 de Julio. Dos días después, también los tres – el pacense Posada de Maravillas, el peruano Roca Rey y el castellonense Varea – estaban encargados de dar la salida a los “sanfermines” de este año. Las crónicas posteriores hablaron del triunfo de Roca Rey, que cortó una oreja, y de las excelencias de los otros dos que dieron la vuelta al ruedo y fueron ovacionados. Para Posada de Maravillas, además, volver a la capital navarra tenía un significado especial porque en Pamplona sufrió un serio percance la pasada temporada que lo tuvo apartado de los ruedos durante nueve meses.

Durante el coloquio celebrado en la sede del Club, moderado por Iñigo Crespo, los tres novilleros estuvieron de acuerdo, no sin matices, en que esta temporada era decisiva en sus carreras después de un buen inicio en las principales plazas (Posada cortó una oreja en San Isidro y Roca Rey abrió la puerta grande Las Ventas). El pacense, de estirpe torera, matizó que no hay que obsesionarse con el triunfo y que “si se falla, hay que tener coraje para volver a levantarse”, mientras que Varea insistía en que “hay que estar bien hasta en los tentaderos”.

Cuando se les preguntó cuales eran sus armas para triunfar, estas fueron sus respuestas:

Varea: “Intento torear asentado y despacio, copiando el toreo clásico. Así lo quise hacer en Zaragoza la tarde en que se me indultó un novillo y, aunque seguro que la faena tuvo muchos defectos, conseguí mi objetivo. Esa tarde me encumbró”

Roca Rey: “ A mí también me gusta torear despacio, pero depende del toro. Ahora es el momento de triunfar todos los días y, si no se le puede torear despacio, hay que recurrir a otros conceptos”

Posada de Maravillas: “ Mis armas son el capote y, sobre todo, el torero con la mano izquierda. Siempre se ha dicho que el triunfo y el dinero están en esa mano. De todas formas, la mejor arma es la ilusión. Me tengo ganas a mí mismo y creo que tengo sitio para hacerlo”.

Los novilleros estuvieron flanqueados por dos apoderados de postín: José Antonio Campuzano y Luis Álvarez, que aportaron su buen saber y entender en el arte del toreo. Así, el primero de ellos quiso definir a los tres aspirantes a figuras y comenzó diciendo que “ aquí hay tres novilleros que no se parecen en nada y eso es bueno porque enriquece. En Posada se deja ver la herencia de sus genes; Varea me recuerda a José Fuentes, y Roca es un torero que llena el escenario de la plaza. ¿Qué tienen en común?. Que los tres salen a por todas”. Luis Álvarez, por su parte, presentó a los tres como la sangre nueva necesaria para revitalizar la fiesta, aunque echó en falta una mayor implicación de las empresas a la hora de programar novilladas  e hizo hincapié en la necesidad de q            ue se repita a los novilleros que consiguen triunfar “para que la afición no se olvide de ellos”.

Hubo tiempo, durante el coloquio, para hablar de los miedos y de las ambiciones y, también, del futuro de la fiesta. Varea aseguró que “más que miedo al toro, tengo miedo a defraudar a la afición”. Roca, que tomará la alternativa en Nimes en septiembre, confesó su “coraje y rabia cuando veo el triunfo ajeno. Entonces salgo a por todas”. Posada, en un alarde de sinceridad, dijo que su verdadero miedo es “ a no tener dinero. Yo no pienso en el fracaso. Para mi es suficiente triunfo el poder vestirme de torero”. José Antonio Campuzano explicó lo difícil que es para un torero canalizar los miedos: “He conocido toreros con unas condiciones asombrosas y, el día clave, no pueden con la responsabilidad. Los toreros se hacen hombres siendo unos niños”.

Finalmente, respecto al futuro de la fiesta y la guerra que mantienen los animalistas contra ella, el novillero Posada de Maravillas  aportó una frase demoledora: “A quienes me critican esgrimiendo su amor a los animales siempre les preguntó lo mismo: ¿Tu estarías dispuesto a dar la vida por tu perro o por tu gato? ¿no?. Pues yo estoy dispuesto a dar mi vida por el toro”.

Juanjo Romano